LO QUIERO TODO Y LO QUIERO YA

¿Te acuerdas cuando de pequeño decías “como no me hagas caso, dejo de respirar”? Seguro que pensabas que con ello todo el mundo te haría caso, pero la realidad era que pasaban totalmente de ti porque, si notabas que te hacían caso, tu pataleta aumentaba en intensidad.


Me encanta cómo piensan los niños, ¡quien pudiera mantener su inocencia! El problema es que los niños lo quieren todo y lo quieren “ya”. Como pasa con los viajes en coche: “¿Ya llegamos?, ¿cuánto queda?”. 


Los niños son impacientes, a diferencia de los adultos, ¿verdad? pues, permíteme que disienta.


  • Seguro que cuando escribes en “WhatsApp” esperas pacientemente a que la otra persona te conteste aunque pasen días enteros sin que lo haga. 


  • Cuando empiezas una dieta comprendes desde el principio que se trata más de un cambio de hábitos que de una restricción de alimentos y que los resultados tardarán en llegar.


  • Cuando te enamoras de alguien seguro que le das el espacio que precisa para que aprenda a quererte como necesitas ser querid@.


¿Sabes qué? ES MENTIRA.


Lo queremos todo para ayer y, si no, nos cabreamos, nos frustramos y en muchas ocasiones abandonamos. Nos molesta esperar en la cola de un súper o que no te cojan el teléfono cuando llamas. En un mundo donde todo es instantáneo, no toleramos esperar ni unos pocos segundos.


Quiero contarte la historia del bambú japonés. Esta planta tarda la friolera de siete años en prepararse para crecer. Durante todos esos años apenas se vislumbran diferencias desde fuera porque todo lo que está pasando se hace hacia dentro. Sin embargo, en una segunda fase, es capaz de crecer hasta 30 metros en tan sólo 6 semanas.


No me extraña que más de un agricultor haya desesperado y abandonado su cultivo pensando que no iba a obtener los resultados deseados.


Déjame preguntarte un par de cosas: ¿Cuántas veces has dejado algo por no obtener los resultados que tú querías casi de inmediato? ¿Cuántas veces te has rayado la cabeza sólo por imaginarte que debías conseguirlo todo ya? 


Te pongo un ejemplo de “mi terreno”: hay personas que tardan años ( y cuando digo años, a veces son muchos) en buscar ayuda y acudir a terapia. Todo ese tiempo lo gastan poniéndose mil y una excusas hasta que se dan cuenta de que no pueden aguantar ni un minuto más.


Es curioso, porque estas personas, una vez que están ya realizando la terapia, quieren mejorar enseguida (como los nios en el coche, quieren llegar “YA”) y no paran de preguntarme por sus avances con cierta ansiedad.

 

Todo en la vida necesita tiempo. Cada persona el suyo. Pero al final, si somos capaces de esperar el tiempo necesario, todo termina funcionando… como el bambú.


Hoy te quiero dar cinco consejos para llevar mejor los tiempos de espera:


  • Quítate el doble check al “WhatsApp” y desactiva todas las notificaciones del móvil. Muchas personas no son capaces de resistir tener que comprobar cada minuto si le contestan a un mensaje y eso resulta un ladrón de tiempo de primer orden.


  • Entrénate realizando actividades que llevan su tiempo, como forma de luchar contra la inmediatez. Por ejemplo, disfruta de nuevo el placer de escribir una carta en papel a mano y deja el email para asuntos laborales. Disfruta del proceso de su escritura, del momento de enviarla, de la curiosidad de saber cuándo llegará y de esperar a que el remitente te conteste.


  • Siembra algo en tu casa, aunque sólo sean las típicas semillas de lentejas de los deberes de “Ciencias Naturales” del cole. Observa cómo, por mucho agua que le eches, no crecerá más deprisa y aprende de esa enseñanza.


  • Construye un puzzle. Pero con unas reglas muy estrictas: sólo puedes colocar 5 piezas al día. Ni una más. Es otra forma fantástica de educar a tu impaciencia.


  • Recuerda que, tarde o temprano, todo llega.Todo. Pero, si estás continuamente pensando en la meta, te perderás disfrutar del camino que lleva hasta ella.


Durante estos días no esperes a que todo pase y haz que pasen cosas mientras esperas. Haz que cada día cuente y no esperes a contar los días.


Estoy segura que puedes hacer mucho. No lo estropees queriéndolo todo para ya.

Será un placer acompañarte desde la Tribu “INVIVEN”. Recuerda que, si no quieres conformarte con las migajas, puedes matricularte en la formación online “INVIVEN “(Instructores de Vivencias en Positivo) que cuenta con el aval de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. 

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Muchas gracias.

 

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