QUIEN LA PERSIGUE, LA CONSIGUE

  • Seguro que alguna vez te has propuesto algo y has ido a por todas. A pesar de eso, no siempre lograste tu objetivo. ¿Y si te digo que para conseguir eso que deseas sólo hay un método? Estoy hablando de la constancia.

     

    Hay que currarse las cosas, también en la esfera personal. Sé que este periodo de aislamiento no está ayudando en nada: no estamos pudiendo abrazar a muchos de nuestros seres queridos ni salir a la calle todo lo que quisiéramos. Pero sólo son excusas. Porque la diferencia entre los supervivientes y los que deciden vivir por todo lo alto consiste en dar lo que otros no dan en los momentos precisos.

     

    No es sano que, estos días extraños, te dejes llevar por el huracán de noticias aciagas que nos asola continuamente. Sólo ponen foco en el miedo. Es un miedo que, si le dejas, arrasará con todo lo que tienes. A mí también me está pasando pero lo asumo como una visita familiar poco apetecible: espero que pase cuanto antes con mi mente en otro sitio sin dejar que se acomode.

     

    Quiero que conozcas el ciclo de los hábitos constantes para que consigas todo lo que te apetezca en la vida. Consiste en cuatro fases:

     

    • Detonante. Yo lo llamo “patada en el culo”: un suceso que te dice que es el momento adecuado y te pone en movimiento. En ocasiones serás tú mismo ese despertador pero, en otras, necesitarás de alguien para que te de la patada.

     

    Hay que utilizar el impulso del detonante antes de que lo racionalicemos demasiado, nos entre el miedo y nos empecemos a poner excusas.

     

    • Ritual. Debemos realizar la nueva actividad siempre a la misma hora. A pesar de que no te apetezca nada. En esta fase es en la que necesitaremos de nuestra máxima fuerza de voluntad para vencer la procrastinación. 

     

    • Recompensa. Has realizado un gran esfuerzo y mereces tu premio. Recuerda que es mejor hecho que perfecto. Luego ya lo mejoraremos buscando la excelencia. 

     

    • Repetición. Todas la veces que haga falta hasta que se grabe en tu ADN.

     

    Pongamos un ejemplo para que se entienda mejor: el hábito de la lectura. Como ya sabes, siempre que te pongas un objetivo, verifica que sea SMART (específico, medible, alcanzable, retador y temporal). En este caso nos propondremos leer quince minutos todos los días a las siete de la tarde.

     

    • El detonante podría ser una alarma en el móvil. Sería interesante tener ya preparado el libro.

     

    • Por mucho que te cueste, todos los días a las siete de la tarde, te sientas a leer. Dándolo todo en esos minutos.

     

    • La recompensa puede ser tan sencilla como un post-it felicitándote o escuchar tu canción favorita a todo volumen.

     

    • Y hacerlo un día y otro día. Y otro más…

     

    ¿Cuántos días debo repetirlo para que se convierta en un hábito? Yo te diría que 66 días. Durante esos días atravesaremos distintas fases:

     

    • Destrucción. Es la fase en la que se consigue la mayor cantidad de cambio. Nuestro cerebro se va a oponer al principio. Es la fase que más cuesta y en la que la fuerza de voluntad es más necesaria para poder romper con la rutina previa. Te van a entrar ganas de dejarlo muchas veces. Debes de saberlo y contar con ello para ser más fuerte. Debes tener en mente siempre los beneficios que el cambio que estás implementando te va a proporcionar.

     

    • Implementación. Las cosas se vuelven un poco más fáciles. Aún así, sigues teniendo la tentación de dejarlo y volver a la situación previa con bastante asiduidad. Debes estar preparado para aguantar estas arremetidas: átate al mástil como Ulises si hace falta. En esta fase puedes sentir que la situación es caótica y que no estás consiguiendo lo que deseabas. Debes ser capaz de resistir un poco más porque es la señal de que lo estás logrando.

     

    • Integración. Gracias a la repetición, conseguimos que el nuevo hábito forme parte de nosotros. A partir de ahí sólo hay que mantenerse: no va a ser necesario tanto esfuerzo como al principio pero no hay que bajar la guardia nunca.

     

    Por mucho que sea duro al principio y desordenado a la mitad, al final merece la pena todo el esfuerzo que inviertas en el cambio. Los retos y las metas son lo que te permitirán seguir creciendo. Y, si dejas de crecer y de aprender, vas a sentirte un muerto en vida. Y ya hay demasiados de esos por ahí sueltos.


    Si quieres conseguir lo que sueñas e implementar un cambio en tus hábitos de vida, TÚ PUEDES. Y lo sabes.

Será un placer acompañarte desde la Tribu “INVIVEN”. Recuerda que, si no quieres conformarte con las migajas, puedes matricularte en la formación online “INVIVEN “(Instructores de Vivencias en Positivo) que cuenta con el aval de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. 

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También en el podcast “Lo que siempre quisiste saber”, donde hablamos de sexo y de relaciones de pareja sin pelos en la lengua.

Muchas gracias.

 

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