¿ERES RÍGIDO COMO UNA PIEDRA?

¿Cómo de rígido eres en tu vida? Una vez, alguien me preguntó si yo era rígido como una piedra o flexible y adaptable como la plastilina. En ese momento de arrogancia, quise creer que era como la plastilina: capaz de adaptarme a cualquier circunstancia.


La verdad es que estaba confundida o no quería ver la realidad como era. La verdad era que mis respuestas a los conflictos que se me presentaban era demasiado categórica.


Recuerdo una vez en la que tuve que dar una charla de sexología para una asociación de ex-adictos al alcohol. Era una de las primeras veces que me exponía delante de un público para hablar del tema. Me arreglé un montón para la ocasión, pues ésta lo merecía: hasta me alisé el pelo y todo.


Cuando me llegó el turno de intervenir, me puse de pie y, muy segura de mí misma, comencé mi disertación diciendo: “como yo sé y les voy a demostrar…”. En ese momento era mi arrogancia juvenil la que estaba hablando. 


Aprendí una gran lección de aquella. No nacemos roca o plastilina, sino que nos van enseñando a serlo. Si habéis visto dormir alguna vez a un bebé, seguro que habréis observado su increíble capacidad para adoptar las posturas más inverosímiles. Son flexibles y adaptables. Te reto a que trates de imitar alguna de sus posiciones en tu cama. Acabarías descoyuntado.


La rigidez va entrando en nuestras vidas a través de creencias y enseñanzas. Se van filtrando a través de nuestra mente y terminan anidando en todo nuestro cuerpo.

Cuando te vuelves piedra, te transformas en un ser impermeable y tratas de que nada penetre a través de tus poros. De esta manera, evitas sufrir ante eventos adversos leves pero, ante uno de suficiente intensidad, te puedes desintegrar por completo. 


Las rocas toleran muy mal los cambios, no se pueden adaptar a ellos. En este punto no hay que confundir cabezonería con perseverancia: esta última tiene un foco que te permite crecer y que te ofrece algún beneficio.


Las personas que son rocas, se centran tanto en no perder que se olvidan de todo lo que pueden ganar: cariño de los demás, vivir experiencias distintas, etc.


Olvídate de la rigidez y vuélvete más plastilina para que puedas aguantar mejor los reveses de la vida. Imagina lo que sucedería con una espada: si le damos un golpe fuerte a una roca, ésta se va a romper; mientras que, por muy fuerte que le demos a la plastilina, lo único que lograremos es deformarla.


Las rocas, una vez rotas, no hay pegamento que las pueda volver a unir. Con la plastilina, por muy pequeños que sean los pedazos, siempre vas a poder juntarlos y crear un nuevo bloque.


La plastilina te permite aprender de tus errores: si lo que has creado con ella no te gusta, lo puedes rehacer tantas veces como quieras.


Ahora, ¿qué quieres ser? Si tu respuesta es que quieres seguir siendo piedra, vuelve a escuchar el capítulo del podcast. Así, tantas veces como tu cabeza necesite. 


Si tu respuesta es que quieres ser plastilina, enhorabuena. Sigue dando pasos: estás muy cerca de ser un INVIVEN.

Será un placer acompañarte desde la Tribu “INVIVEN”. Recuerda que, si no quieres conformarte con las migajas, puedes matricularte en la formación online “INVIVEN “(Instructores de Vivencias en Positivo) que cuenta con el aval de la Universidad Europea Miguel de Cervantes. 

Muchísimas gracias por estar ahí. Si te ha gustado, me encantará que des al “me gusta” y que te suscribas al canal para que no te pierdas ninguna novedad. 

Muchas gracias por compartir y recomendar este podcast y nuestras formaciones a todos aquellos a quienes creas que puede ayudarles. 

No olvides que puedes encontrarme en www.rosamontana.com o en rosa@rosamontana.com

También en el podcast “Lo que siempre quisiste saber”, donde hablamos de sexo y de relaciones de pareja sin pelos en la lengua.

Muchas gracias.

 

Si te ha gustado...

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp